La desinformación digital

En los últimos años, el incrementado uso de redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter ha favorecido la comunicación eficaz y rápida entre medios de comunicación y audiencias. 

Si bien el uso de éstas se ha convertido como la principal fuente de comunicación, no se debe olvidar que muchas redes sociales ofrecen noticias falsas o fake news; por ello, es necesario que siempre se verifique la fuente.

En el panorama actual de la pandemia de la COVID-19 la desinformación se agudizó. Muchos usuarios a principios de febrero del 2020 comenzaron a compartir desde remedios caseros y curas que ponían la vida en riesgo de toda persona que  quisiese  combatir el virus. Por su parte, las más grandes redes sociales comenzaron a regular de manera más atenta los posts publicados en torno a la pandemia alrededor del mundo.

Esta tendencia de publicar noticias falsas ha afectado a gran parte de la población mundial, trayendo consigo un futuro incierto lleno de incertidumbre  sobre lo que es y lo que no es real.

En Estados Unidos, por ejemplo, 28% de los adultos creen que la vacuna contra la COVID-19 es para la implantación de chips, lo cual es totalmente falso. Esto es una teoría errónea que se ha alimentado por el mismo presidente estadounidense,  Donald Trump, quien ha dado comunicados de prensa en medios nacionales y redes sociales con información falsa relacionada al desarrollo de la vacuna para atacar a la  pandemia.

La responsabilidad de comunicar de manera transparente

Comunicar de manera transparente ya no solo es responsabilidad de los medios de comunicación tradicionales, sino de toda aquella persona que tenga en su mano un dispositivo electrónico con conexión a Internet y acceso a redes sociales.

Ron F. Jabal, CEO de Pageone Group, señala que debido a la inestabilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad del mundo competitivo de hoy, la desinformación errónea aumentará (…) y continuará causando estragos si las plataformas de redes sociales no las controlan. Por lo tanto, nos enfrentamos a la difícil tarea de llevar un equilibrio de cuándo y qué contenido vigilar o permitir en nombre de la libertad de expresión.

Ante ello es importante que como negocio o influencer se proyecte siempre transparencia, mantener sistemas seguros, mantener un control amplio sobre lo que se publica, cuidar lo que se comparte y verificar los canales de información.